lunes, 6 de febrero de 2017

Carta muerta.


Dead letters

Hace ya unos años apareció uno de tantos grupos de música para adolescentes, con un hit y poco más, pero fui de aquellas que se compró el CD original, eran "The Rasmus" y su disco DEAD LETTERS, o lo que es lo mismo, cartas devueltas o cartas muertas.

Una carta muerta no es más que una carta que nunca llega a su destino, que nunca llega a su destinatario, sea por una razón o por otra, queda en el limbo vagando durante toda la eternidad, aún más solitaria que aquella carta que se cobijaba en una botella de cristal transparente y nadaba por la inmensidad del océano.

Ya se han perdido las buenas costumbres de escribir cartas. Yo solía tener amigas por correspondencia, de las que esperaba con ilusión noticias una vez al mes, y a las que tenía cariño aún sin habernos visto nunca, porque esos sobres no escondían solo letras y purpurina, sino también inquietudes y preocupaciones que se compartían más allá de la distancia, la edad, la raza, el sexo y los gustos, porque antes de nada siempre somos y seremos humanos, seres más o menos racionales, gregarios y con sentimientos.

Las cartas han dejado paso a las aplicaciones móviles de mensajería instantánea, un mundo virtual vacío en el que puedes vestir una máscara y borrar y escoger las palabras y emoticonos cuantas veces quieras, puedes ser otra persona u ocultar tus sentimientos. Me gustaban las cartas, porque eran mucho más personales, de tu puño y letra, tenías que invertir tiempo y esfuerzo, tomar unos minutos de tu vida para dedicárselos en exclusiva a esa persona, no era posible ocultar tus sentimientos, porque la letra ¡es tan personal y expresa tanta fuerza! esas líneas que trazábamos dejaban entrever si estamos de buen o mal humor, dejaban nuestros sentimientos expuestos a flor de piel, porque la escritura es un vicio, es una comienzo que no tiene fin cuando las letras fluyen de los dedos.

Quiero escribir una carta muerta, no quiero que la leas, solo quiero volver a sentir esa sensación.

jueves, 1 de diciembre de 2016

Back to basics.

Sin nada más que añadir, vuelvo a mi rutina.

Retomo mi lápiz y papel sobre el que volcar letras que cobran sentido en la pupila.

L.Rox

viernes, 15 de febrero de 2013

I'll be there for you

   Como bien reza la sintonía principal de la serie Friends, estaré ahí para tí. Normalmente nos tomamos esta afirmación como una promesa de amistad y de entrega, siempre acompañada de un para lo que necesites. Yo hoy no quiero dedicar esta frase a mis amigos, quiero dedicarsela a unas chicas que han estado ahí en los momentos difíciles y que han conseguido sacar lo mejor de mi: las "curveras".

   Hace ya casi dos años que decidí apuntarme al gimnasio, después de mucho meditar y movida por la indecente necesidad de ponerme en forma, escogí uno solo para mujeres, más que nada porque el chunda chunda, las máquinas sudorosas y las miradas lascivas no me llaman nada la atención ni me son plato de buen gusto. Siempre me ha costado sangre, sudor y lágrimas hacer máquinas, pero ellas han hecho que sea divertido, que te entre el pavo, que te sientas ridícula, que asistas a miles de fiestas y aprendas bailes nuevos. Siempre me han recibido con una sonrisa en los labios, con palabras agradables y con los brazos abiertos, han sido y son una via de escape y un apoyo durante este tiempo.

   Como suele decirse en las bodas, han estado ahí en lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad, e incluso el hecho de mudarme de ciudad no ha hecho que nos separemos. Ahora más que nada espero que llegue la tarde noche para ir al gimnsasio y asistir a mis clases de zumba, gap, pilates y salsa, para desconectar de la rutina y disfrutar de un rato entre amigas, porque siempre están ahí.

   No suelo ser emotiva ni moñas, pero estas chicas sacan lo mejor de mi y los resultados saltan a la vista! estoy contenta y estoy muy a gusto conmigo misma, cosa que hace tiempo no pasaba.Gracias de corazón chicas.

martes, 22 de enero de 2013

All you need is love


   Muchos hemos escuchado alguna vez el título de esta canción de los Beatles y seguro que nos sabemos el estribillo tan rítmico. Según canta la letra todo lo que necesitas es amor, teniendo amor puedes saber todo, obtener todo, aprender todo, decir todo…. Vamos, que el amor es como un remedio multiusos para todos nuestros males. Yo discrepo, creo que el amor es solo el origen de todos nuestros males. 

   Todas las mujeres gracias a la filmografía tenemos grandes expectativas respecto al amor y los hombres: esperamos que aparezca un príncipe azul que nos rescate en su caballo blanco y que nos defienda a capa de espada, que nos atuse y nos mime, nos ponga un zapato de cristal en el pie y nos lleve al fin del mundo para comer felizmente perdices. Algunas lo han encontrado y otras no, unas creen en el príncipe azul y otras en el ogro Shrek que aunque más burdo, bajo mi punto de vista es más sincero y real.  Es curioso que ya no son solo las mujeres las que creen en los cuentos de hadas, los hombres, antes tan machos, buscan a sus princesas de larga y cuidada caballera, de siluetas esculpidas por la misma Afrodita, de modales exquisitos y labios de fresa. Pues siento decepcionaros a ambos y despertaros de tan plácido sueño, pero los cuentos de hadas no existen y el amor no es la medicina multiusos para todo, no es más que un placebo que nos mantiene sumidos en un mundo de locuras y actos de valentía infundada por la imagen de la persona amada.

   ¿Qué si he querido a alguien alguna vez como para dejar todo atrás, para ir corriendo en su búsqueda cuando me llamara, para cambiar mi forma de ser, para atusarme cual florero y  para hacer cosas que no quería? Sí, y no me arrepiento. Las hice todas de corazón porque creía que había encontrado a mi príncipe azul de cabello ensortijado al viento, cuerpo esculpido y sonrisa cautivadora (no tiene por qué ser literalmente, puesto que sabemos el amor es ciego), pero como bien dicen: más dura la será la caída, y lo fue. No me arrepiento de nada, porque he aprendido de todo y porque dentro de mi ceguera conseguí mantener la lucidez y no dejar a nadie atrás, no herirme demasiado y no sacrificarme en exceso. Aprendí que nadie vale tanto como para que des o entregues tu vida por él, para que viajes al fin del mundo para estar con esa persona, porque tal y como apareció se irá, ya sea por su voluntad o por el inevitable destino que nos llama a todos a sus brazos.

   Ese esbozo de príncipe azul que me llamaba princesa, vida, desapareció dejando paso al ogro Shrek, el cual me hace reír, comparte sus inquietudes y deseos, me hace rabiar para disfrutar con mis quejas… y todo desde la honesta sinceridad y cariño. Ambos sabemos que podemos contar con el otro, que somos de carne y hueso, que cometemos errores, que tenemos muchos defectos y que no tenemos que propagar a los cuatro vientos nuestros sentimientos, ya que le importan solo al otro. 

¿Moraleja? Ámate a ti mismo en primer lugar, piensa en tu bienestar e inquietudes, conquista TU camino y luego, si queda tiempo, compártelo con un ogro encantador.


jueves, 20 de diciembre de 2012

Yo soy yo y mis circunstancias


“Chiquilla, deja de hablar que me estás dando dolor de cabeza con tanto parloteo”. 

     No va ser la última vez que escucha esta frase, la he escuchado miles de veces venidas de personas diferentes, siempre con algo de maldad y con ganas de… por qué no decirlo: amargarte el momento. No soy una persona muy parlanchina, soy bastante reservada y me cuesta mucho abrirme a las personas, lo que no quita que tenga buenos amigos a los que les cuento mis secretos más inconfesables, con los que comparto horas de chachara preferiblemente frente a una cerveza fría, y a la que le gusta conocer gente. Me gusta conocer y charlar con personas diferentes, me gusta aprender cosas nuevas y compartir opiniones, pero me lleva mi tiempo. Hay personas que tienen facilidad para hablar hasta no parar, hablar hasta debajo del agua, pero yo no soy de esas. 

     No soy una persona tímida, esa etapa ya la pasé y ahora le hecho valentía y ganas a la vida, pero soy muy reservada. Puede que de primeras cause una impresión de persona seria, un poco apática, demasiado tímida y un poco antipática, pero soy todo lo contrario. No me hace falta tener que estar constantemente hablando, estar constantemente rodeada de gente, he aprendido a valerme sola y hacer frente al mundo sin apoyo a mi lado; cierto que necesito amigos y gente con la que charlar, pero unos los tengo y los otros los puedo encontrar en cualquier sitio: en el super, en el gimnasio, en el trabajo, en el bar, en un curso de chino…

     Gracias a todos aquellos que habéis querido conocerme y os habéis acercado a mí, porque estoy segura que soy una buena amiga en la que podéis confiar siempre, porque aunque la primera impresión que cause es de que soy muy seria y distante, en el fondo soy risueña, payasa, cercana y a veces hasta cariñosa.

     A los que me juzgan por el envoltorio y se quedan en el exterior, solo tengo una frase: tú te lo pierdes.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Algo pequeñito

    Hace poco más de una semana comencé mi nueva vida, fue un paso muy grande y difícil de empezar.

    Recuerdo que hace cosa de un mes vine a Madrid para hacer una entrevista, llegué a las 7 de la mañana tras pasar toda la noche en el autobús entre cabezadas, ronquidos de algún compañero de viaje y traqueteo de un autobús lleno de diferentes nacionalidades, edades y objetivos. Muy temprano por la mañana llegué a una estación ya abarrotada de gente, tomé el metro y me dirigí a casa para tomar una ducha, despejar las ideas y prepararme para la entrevista, de la que salí muy contenta y encantada por el buen ambiente y vibraciones que me dió la empresa; y así volví a mi rutina diaria en la capital andaluza.

    Justo un par de días después recibí una llamada por la mañana bien temprano: Lorena, la empresa SAP ha apostado por tí y quiere que te incorpores al equipo. Me quedé sin palabras, para que negarlo, realmente no esperaba la llamada. Me inundaron una oleada de sentimientos contradictorios que tuve que poner en pie en cuestión de días. Fue una decisión difícil, muy difícil, pero tras mucho reflexionar tomé mi decisión.

    Ahora estoy en Madrid en una empresa muy grande, bien conocida y en un ambiente de trabajo estupendo, con unos compañeros que me apoyan y arropan desde el primer momento, a los que cada día tomo un poquito más de cariño. Vivo sola en el piso de mis abuelos, hecho que a la vez que me da libertad al mismo tiempo me coharta porque no me siento del todo independizada ni libre. ¿Cual es el inconveniente de todo esto por decirlo asi? me siento pequeña, muy pequeñita. Siento que a veces me queda todo grande, me encuentro sola en una gran ciudad en la que paseo sola, como sola en algún restaurante o bar, voy a algún espectáculo o de visita sola..... me siento pequeña e indefensa, pero al mismo tiempo sé que no soy la única que ha pasado por esa situación, sé que soy muy valiente porque mis compañeros de trabajo me lo dicen muy a menudo, lo que me enorgullece y llena de valor e infunde ganas de seguir adelante.

    Pues aunque muchas veces me sienta muy pequeñita, muy chiquitita, sé que soy muy valiente y eso me da fuerzas para comerme el mundo y seguir mi caminito pasito a pasito.

   

sábado, 3 de noviembre de 2012

Chiquitita

     Esta noche salí a pasear. Caminé durante horas sin rumbo ni destino, solo con la única idea en mente de caminar, pero de repente me encontré con ella.

     El frio viento abofeteaba mis mejillas sonrojadas por la aflicción que sentía en esos momentos, la lluvia mojaba mi cara y empababa mi cabello y mis ropas, mis pies daban un paso detrás de otro sobre el frio y húmedo asfalto, un escalofrío recorría mi espalda con cada ulular del viento a mis espaldas, temerosa de que alguien estuviera siguiendo mis pasos. Enfrascada en mis pensamientos, no caí más que en la cuenta de que los coches pasaban a mi alrededor haciendo caso omiso de mi presencia, hasta que subitamente un ruido extraño me alarmó y me hizo buscar cobijo. Acurrucada bajo un manto de estrellas y al refugio de un cielo sombrio busque la sombra más cercana en la que poder pasar desapercibida, fue entonces cuando claramente la escuché.

     Ella vestía unos altos zapatos negros de tacón que retumbaban en la distancia, se cobijaba del frio con un abrigo negro que apenas dejaba ver su rostro y su figura, pero no era necesario verla para poder sentirla. El sonido de sus tacones estaba camuflado por su angustioso llanto, un sollozo continuo interrumpido por esporádicas bocanas profundas de aire que daban de nuevo paso a un lloro incontrolable. La miré y escuché desde la distancia pensando que yo la entendía, que quería acercarme a ella y decirla "chiquitita, no has de llorar", sé fuerte y sigue adelante; pero no me atreví. Permanecí en mi refugio escondida y pensativa hasta que el sonar de sus tacones dejó de oirse, fue entonces cuando retomé mis pasos sin sentido hacia la nada.

     Solo podía pensar en ella, ¿qué le habría provocado ese sollozo tan desgarrador?, ¿por qué no había nadie tras ella para consolarla?, ¿por qué caminaba sola por esos parajes tan oscuros y sombríos? ¿de dónde había salido?, ¿a dónde iba?. Pero de repente mi mirada perdida y melancólica se fijo en unas pintadas que había en el suelo: "hay una cosa que te quiero decir". Pocos metros más tarde únicamente decía: "te quiero", "eres mi todo". Y de nuevo pensé en ella. Esas palabras cálidas seguro que la reconfortarían, la harían sentir mejor y con fuerzas para enjugar sus lágrimas y seguir caminando, pero esta vez con la cabeza alta y orgullosa.

     Hoy salí a pasear para encontrarte, para comprender que todos necesitamos llorar desconsoladamente sin que nadie nos venga a buscar. Gracias por haberte cruzado en mi camino.



viernes, 27 de abril de 2012

Cierra los ojos

Cierra los ojos. Cierra los ojos y respira hondo, siente como el aire te hace daño en los pulmones porque está frio, siente como te hace daño en la nariz porque nunca habías respirado tan hondo, siente como tu pecho y tu voz tiemblan al dejarlo salir. Respira, respira fuerte y con calma, sin prisa, porque hoy no se va acabar el mundo.

¿Alguna vez te has parado a mirar lo que hay a tu alrededor? ¿Alguna vez te has parado a escuchar lo que dice esa vocecita interior? seguro que no y yo tampoco. No nos gusta ver las cosas feas que nos rodean, no nos gusta saber que hemos hecho cosas mal o muy mal, no nos gusta reconocer que nos hemos equivocado; no nos gusta saberlo porque saberlo nos hace sentir rastreros, oportunistas, malas personas, personas con falta de valores y creyentes de sus propios valores... basicamente nos hace sentir mal, o al menos debería hacernos sentir mal y hacernos caer la cara de vergüenza si tenemos la suficiente decencia y el suficiente valor para admitir que nos hemos equivocado.

Lo más curioso de todo es que hay veces en las que hacemos las cosas sabiendo que están mal, sabiendo que nos traerán consecuencias, sabiendo que estamos quebrantando nuestros valores, pero incluso aún e independientemente de eso las hacemos, somos entonces pues del género tonto. ¿Por qué hacemos entonces cosas que sabemos que están mal? muchas veces únicamente por inercia: por estar dentro de un grupo, por ser aceptado por un grupo (que a la larga ni siquiera te aporta nada), por tener nuevas experiencias que nunca antes en tu vida has tenido ocasión de experimentar, porque quieres ser popular, porque quieres que la gente hable de tí.... pero ¿realmente quieres que la gente te conozca por eso? ¿realmente quieres que la gente esté a tu lado por conveniencia?. Como bien dice mi madre: todo es cosa de la edad.

Todos dicen que los jóvenes somos irresponsables, y aunque muchas veces nos neguemos a verlo, es cierto que en muchas ocasiones lo somos. El problema es que hay personas no tan jóvenes que siguen estancadas en sus veintipocos años cuando eran jóvenes y alocados.

Hoy quiero ponerme delante tuya y decir en voz alta: me he equivocado, he hecho muchas cosas mal que no debería haber hecho y que no tienen justificación. He sido lo suficientemente valiente para reconocerlo, aunque ya una vocecita dentro de mí lo susurraba desde hace mucho tiempo, pero la ahogaba con vasos de cerveza y falsas expectativas.

Ahora, debo encontrar mi camino, camino del que me había desviado.

viernes, 13 de enero de 2012

Vuelve, a casa vuelve

Se acabaron las navidades, los regalos, los polvorones, las uvas, el cava y las comilonas interminables sentados frente al televisor o con un CD de villancicos que se repite en un bucle incesable. Se han quedado nuestros bolsillos tiesos, nuestros pantalones pequeños y nuestra lista de buenos propósitos en el recuerdo, porque sinceramente, no logramos mantenerlos más allá de una semana.

Han quedado en el olvido las postales navideñas que enviabamos por correo postal a nuestros amigos y seres queridos, las comidas familiares han dado lugar a reuniones de amigos y comidas de empresa en el bar al lado del portal, la ilusión por recibir un pequeño detalle en nuestros zapatos se ha visto eclipsada por la tecnología, cara y obsoleta. La ilusión ha quedado relegada a un segundo plano por culpa del "árbol de Karl Marx".

Puede que muchos celebren la Navidad por tradición familiar, puede que otros la celebren porque realmente recuerdan que esta festividad se debe a un motivo religioso, otros ni siquiera la festejaran porque no le encuentran sentido o porque no se corresponde a sus creencias. Yo este año he descubierto el sentido que tienen estas fiestas: no importa si la comida es de diseño o es diferente al resto del año, no importa si el regalo es más grande o más caro, no importa si has puesto más peso, no importa si te has planteado ya los nuevos propósitos para el año nuevo, lo único que importa es poder disfrutar estas fiestas con la persona más importante que hay en tu vida: TU ABUEL@.

Le hará ilusión verte al menos una vez al año, contarte mil veces la misma batallita o historia de su juventud, te preguntará una y otra vez que cuando te casas, te agarrá del brazo o se apoyará en su bastón mientras salís a dar un paseo para que estire las piernas, se quejará una y otra vez de la edad, te contará el mismo chiste cada día, verás como se tiene que tomar un arsenal de pastillas antes del jamón, se levantará con las gallinas y se acostará con los lunnis... así es mi abuel@, y seguro que el tuyo también.

¿Cómo no voy a querer pasar las Navidades con él si cada vez que me ve se le iluminan esos ojillos naúfragos en un mar de cataratas azules? ¿si cada vez que cantamos un villancico él es el que más alto canta (y desafina)? ¡canto que le sale del alma! ¿si su única ilusión es comenzar el año nuevo todos juntos? no se le puede negar a un noble anciano uno de los pocos momentos que le dan alegría y ganas de empezar un nuevo año, porque alguna vez nosotros también tendremos achaques y seremos felices con una visita, un beso o un "feliz año nuevo, abuel@".

sábado, 12 de noviembre de 2011

Encima de puta, apaleá

Hay muchas personas en este mundo a las que no prestamos la atención suficiente, no valoramos su presencia e incluso a veces despreciamos únicamente por un simple hecho: son mujeres.

A lo largo de la historia las mujeres han sido infravaloradas, despreciadas, manipuladas y tratatas como un trozo de carne o como un robot de cocina andante, por fortuna esa tendencia está cambiando y cada vez formamos parte de este mundo en el que vivimos y nuestra voz se puede escuchar entre la multitud, aunque a veces somos nosotras mismas las que nos seguimos tachando de feministas y nos hacemos las víctimas; pero esta no es la línea de mi entrada así que me centraré en el tema en cuestión.

¿Quién de vosotras no ha pensado alguna vez que la vida sería más fácil siendo hombre? no me refiero a las facilidades sociales, si no a las personales que esto nos daría. Yo por ejemplo todo los meses cuando recibo la visita mensual de mi tia la roja lo deseo con todas mis fuerzas, sobre todo cuando tengo que quedarme metida en la cama porque el dolor es insoportable y no puedo ni comer porque todo lo que entra sale por el mismo lugar.

Las mujeres de por sí somos complicadas y no teniendo bastante con ello nos complicamos aún más la existencia: somos perfeccionistas pero nos conformamos con poca cosa, buscamos el príncipe azúl en cada hombre con el que nos cruzamos, queremos estar guapas y atractivas no para nosotras si no para los demás, invertimos nuestro tiempo y esfuerzo sin pedir nada a cambio, nos tragamos nuestro dolor y el ajeno para no preocupar a los demás, nos sacrificamos únicamente por amor a los demás e incluso dejamos de lado nuestros deseos y nuestros anhelos para que los demas vean satisfechos los suyos; se puede decir en pocas palabras que somos tontas, ¿quién en estos tiempos que corren da algo sin pedir nada a cambio? ¿quién te concede una segunda oportunidad? la respuesta es fácil: una mujer. Seguimos siendo las que damos sentido al refranero español "da la mano y te tomarán el brazo", "haz lo que yo digo y no lo que yo hago", "dar mucho, pedir poco", "el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra" y el que más me gusta y creo que mejor nos representa: "encima de puta, apaleá", porque aunque nos hayan dado una somanta palos, nos hayan defradudado, nos hayan utilizado como un mero objeto o como una vía de escape e incluso nos hayan roto el corazón en mil pedazos, cogemos todas nuestras hojas marchitas y mustias, las amontonamos y comenzamos de nuevo una y otra vez sin importar las veces que nos hayamos caido ni el porqué.

Así es en esencia una mujer, una animal frágil que necesita atención y cariño de vez en cuando para poder empezar el día con una amplia sonrisa que ilumine su rostro, y que aunque sufra adversidades o decepciones se levantará y caminará. El mundo está lleno de segundas oportunidades, únicamente tienes que encontrar a la persona que se lo merezca y a una mujer que la quiera dar.

Me siento orgullosa de ser mujer, de ser tonta, puta y apaleá.

martes, 1 de noviembre de 2011

Érase una vez

Érase una vez en un país muy muy lejano vivía un/a jovencito/a. Vivía con su familia, en una casa humilde en la que nunca faltaba pan en la mesa gracias al duro trabajo de todos, ya que cada uno aportaba su granito. Toda la familia se sacrificaba y hacía un gran esfuerzo para que los jóvenes no tuvieran que correr la misma suerte que habían tenido sus padres, finalmente y con el paso de los años ese duro esfuerzo se vió recompensado: aquellos jóvenes inexpertos e ingenuos crecieron y se hicieron casi adultos, eran personas hechas y derechas llenas de ilusión y ganas de hacer cosas por si mismos.

Un buen día decidieron que ya era hora de dejar la casa familiar y empezar una nueva etapa en sus vidas por sus propios medios. Algunos ancianos ya les habían dicho que el mundo fuera de la villa era grande, oscuro, corrupto, una jungla en la que tenían que pelear por un pedazo y en la que estarían la mayoría del tiempo solos, tendrían que hacer frente a miles de hechos que desconocían, a situaciones para las que no estaban preparados y ante todo ello tendrían que recuperarse, quitarse el polvo del ropaje, limpiarse y curarse las heridas y levantarse otra vez para seguir adelante. No tenían miedo, no les asustaba el mundo exterior o al menos esa es la sensación que querían y pretendían dar a los demás, empacaron toda la ilusión, esperanza y anhelos que tenían y marcharon a la aventura.

Con el paso del tiempo muchos de ellos volverían a casa, algunos con el rabo entre las piernas y otros clamando el calor y consuelo de la unidad familiar, pero aquellos más aventurados seguirían adelante, sin importar los vaches que tenían que superar y las veces que tendrían que levantarse, estos si que eran unos auténticos valientes. Al igual que les pasó a sus compañeros, necesitaban a su familia y muchas veces pensaron en volver y dejar atrás cualquier atisbo de valentía que hubieran mostrado, pero se aferraron con fuerza a sus ilusiones, enjugaron sus lágrimas, respiraron hondo y se levantaron otra vez.

Moraleja: no importa lo duro que sea el camino o cuan duro sean los baches que te puedas encontrar, aferrate siempre a tus ilusiones y sigue adelante.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Oh soledad

¿Cuál es el sueño de cualquier joven actualmente? muy fácil: tener un trabajo y no vivir con sus padres. En estas semanas he tenido la oportunidad de conocer muchas historias de jovenes con los que comparto mi vida y con los que comparto ilusiones, y todas son dignas de mencionar.

Algunos de vosotros teneis trabajo, la mayoría con un sueldo que deja bastante de desear, pero se dice que mejor eso que nada o en el peor de los casos algún desaprensivo comenta "pues si tú no lo quieres hay 5 millones de parados que seguro que lo aceptan", lo que te hunde aún más la poca moral y ganas de trabajar que tenías. Dentro de lo que cabe, te da para vivir, pagar un alquiler o salir de vez en cuando a disfrutar de buena compañía de amigos que te ayudan a desconectar de esa rutina y poca alentadora realidad.

Hay otros muchos, entre lo que me encuentro, que aún vivimos con nuestros padres, no por decisión propia ni porque nosotros así lo queramos, sino porque es que lo toca en la realidad que vivimos, cuanto ante nos hagamos a la idea de que hasta los 35 nos tocará aún someternos a la tutela y techo de nuestros progenitores, mejor para nuestros anhelos porque sé cuan duro es querer algo y no conseguirlo, porque por mucho que pongas de tu parte, se escapa de tus manos.

Conozco un par de casos bastante similares aunque se encuentren a kilómetros de distancia: ambos tienen un trabajo y ambos viven de alquiler. Sueño cumplido, no? no dependen de sus padres ni de sus órdenes, pueden organizar su vida a cada momento como les plazca, disponen de dinero (relativamente) que les da libertad financiera, pero a todos y cada uno de ellos les falta algo, lo más importante y que apenas apreciamos: amigos. Claro que estos jovenes tienen amigos y muy buenos amigos con los que comparten todo y con los que han pasado muy buenos momentos y con los que tienen muy buenos recuerdos, pero están lejos. Hay muchas veces que intentamos suplir esa distancia llamando por teléfono, mandando correos, haciendo llamadas por skype, chateando e incluso en el mejor de los casos haciendo visitas esporádicas, pero siempre queda un pequeño reducto en nuestro corazón que os sigue echando de menos.

Yo os echo de menos a todos y cada uno de vosotros: a los que estais cerca y a los que estais lejos; a los que teneis trabajo y los que no, os apoyo en este duro trance porque he pasado por las dos situaciones y sobre todo a los que estais fuera de casa o aquellos que aún estais en casa, porque sé que todos tenemos anhelos y ganas de salir del nido o de volver de manera esporádica.

Esta entrada es para todos mis amigos:  los que están cerca y los que están lejos, a los que conozco desde hace tiempo y a los que acabo de conocer, porque todos teneis un sitio muy especial en mi corazón y cada día que pasa os echo un poquito de menos.

jueves, 1 de septiembre de 2011

La cuenta atrás

Hoy puede ser la primera de muchas veces en las que escriba llena de ilusión, esperanza y anhelo, estoy llena de energía y de ganas, me siento optimista y llena de fuerzas renovadas.

Ya ha empezado Septiembre, un nuevo mes que deja atrás el verano y da casi paso al otoño, ¡añorada estación que me encanta!. He hecho balance de los meses que han pasado, de las experiencias que he vivido y he tomado nota de todo. En líneas generales me alegro de que al fin haya acabado el verano, al menos para mí, ya que ha sido digamos mejor para no recordar; muchas cosas han pasado, unas más positivas y otras más negativas, pero casi que estas últimas han tenido más peso e importancia que las primeras.

Comienza un nuevo mes que para muchos puede no significar nada, pero para mí lo significa TODO: nuevas metas, nuevos amigos, nuevas energías, nuevas aspiraciones, nuevos anhelos, nuevos lugares, nuevas personas y renovadas ganas de hacer cosas, ganas de dejar el pasado atrás y mirar para adelante con más fuerza que nunca, porque así es como actúa el Phoenix.

Gracias a todos aquellos que me habeis enseñado algo nuevo y gracias a todos los que me habeis enseñado algo más amargo, porque de todo se aprende y eso me hará mejor persona, ya no cometeré los mismos errores otra vez, o al menos lo intentaré con todas mis fuerzas.

Hoy me siento optimista y alegre, L.Rox ha vuelto.


domingo, 31 de julio de 2011

Cuando un amigo se va

Ayer perdí un amigo.

Sé que suena extraño pero es así, es la pura verdad y me gustaría contaros la historia, porque estoy convencida de que a alguno os ha pasado algo parecido.

Un día como otro cualquiera apareció de la nada; estaba dispuesto a escucharme, dispuesto a pasar horas conmigo haciendo nada, dispuesto a dar interminables y cansinos paseos sin saber cual era nuestro destino, dispuesto a estar horas hablando de temas triviales y no tan triviales, dispuesto a ir al fin del mundo conmigo sin importar el cuando ni el porqué, pero tal y como llegó ayer se fue. Era una amistad pura y sincera, como la de dos niños de recreo que por compartir el bocadillo son amigos para siempre, pero algo pasó que le hizo cambiar.

Como buena amiga, y me refiero a AMIGA con mayúsculas, yo lo dí todo por esa relación. El tiempo, que con el paso de los años te vas dando cuenta que es muy valioso, quería pasarlo a su lado, compartir con él mis inquietudes y anhelos, mis penas y alegrías, quería que formara parte de mi vida porque yo quería formar parte de la suya, pero en algún momento del camino lo perdí sin saber porqué.

Ahora me siento perdida, confusa, sorprendida, dolida y porque no decirlo decepcionada. Se fue sin decir adiós, sin dejar siquiera una nota de agradecimiento o de despedida.

La vida por si sola ya es dura, pero por suerte somos seres humanos y razonamos, nos gusta rodearnos de gente y compartir nuestros sentimientos con el resto de mortales. Sé que hay muchas razones por las que nos rodeamos de gente y mucho tipo de gente que nos rodea: hay que gente con la que nos gusta estar porque pasamos un rato muy agradable, gente con la que nos gusta estar porque nos hace desconectar de nuestros problemas y vaga existencia, gente con la que nos gusta estar por conveniencia, gente con la que nos gusta estar porque compartimos ideas concretas, gente con la que nos gusta estar porque únicamente necesitamos tener la compañía de alguien, pero la gente realmente importante es aquella con la que nos gusta estar porque nos completa, que nos hace sentir llenos, realizados y a gusto con nosotros mismos, son los llamados mejores amigos.

Los mejores amigos se pueden contar con los dedos de una mano y como bien leí el otro día, los mejores amigos están ahí siempre, en lo bueno y en lo malo, en la salud y la enfermedad, en las alegrías y las penas, para darte una palmadita en la espalda si lo necesitas o para ofrecerte su hombro si necesitas consuelo, para abrirte los ojos cuando estás demasiado ciego, para ser tu voz cuando no puedes articular palabra, para alentarte a ser mejor persona y sobre todo para que os tengais el uno al otro.

Yo ayer perdí a mi mejor amigo y un dolor intenso y cruel inundó mi pecho y encogió mi estómago. Aún me está costando muchas lágrimas hacer frente a este hecho, pero supongo que esta es otra de tantas etapas de la vida, lo que no quita que sea dolorosa y cruel.

¿Por qué lo he perdido? esa es la pregunta que no me deja dormir. Cada día que pasa repaso cada segundo de nuestra relación, cada palabra dicha y cada gesto hecho pero no consigó dar con el momento en el que el "quiero" pasó a ser "no quiero", ¡las palabras más duras jamás pronunciadas! porque hay veces que las palabras no son necesarias para herir de muerte el corazón de una persona. Valoro si quizá fui otra de tantas que pasan por su vida sin dejar más que un vago recuerdo, si fui solo una "amiga" con la que le convenia estar por las circunstancias del momento. Aquí estoy abriéndote mi corazón pidiéndote una explicación que alivie mi dolor, pero no me la quieres dar porque he dejado de ser importante para tí.

En estos momentos estoy haciendo frente a una dificil carga que se apoya en mis hombros, una pesada carga que llega quizás en el peor momento de mi vida que es cuando más te necesito, pero tú has decidido no estar ahí para compartirla conmigo. Por suerte aún tengo mejores amigos a los que no he perdido todavía y con los que puedo contar en estos duros momentos, porque aunque nos separe la maldita distancia, ellos si quieren estar ahí, porque al menos a ellos si les completo como personas o lo hago lo mejor que puedo.

Hoy mi corazón tiene un gran vacio que el tiempo irá sanando poco a poco, un dolor que irá pasando al olvido y que me ayudará a construir una nueva yo.

Escribo estas líneas especialmente para tí, pero sé que no las valorarás y que caerán en saco roto. Escribo entonces estas líneas para aquellos que sí las valoran y para aquellos que como yo alguna vez han perdido a su mejor amigo, como me ha pasado a mi.

martes, 19 de julio de 2011

Esperando a Godot

¿Qué es la vida? es lo que todos nos hemos preguntado alguna vez. Puede que para unos carezca de significado, puede que otros aún no lo hayan descubierto y puede que otros hayan alcanzado ya la plenitud de su vida y la estén disfrutando como desean o como les dejan. Yo... no estoy en ninguno de estos casos, yo sigo esperando, esperando a Godot.

Se ha hablado mucho de la crisis del cuarto de vida, cuando acabas una etapa y no sabes que hacer en la siguiente: estás desconcertado y perdido, buscas una mano amiga que se ofrezca generosa y desinteresada a ayudarte en esta tormenta de sentimientos y anhelos nuevos que nos inundan; pero hace no mucho tiempo he descubierto que no es esta la peor de las crisis ¿qué hay mas desalentador que esperar, esperar incansablemente a recibir una respuesta?

Tenemos una sola vida, un solo momento para actuar, un solo segundo para decir palabras que hieran o que animen, un solo corazón para que sea roto, un único anhelo por el que actuamos, un único interés por el que nos despertamos por las mañanas, y así puedo citar otro sin fin de momentos únicos que hacen que nuestra vida sea única e irrepetible. ¿Qué hacemos si no tenemos un anhelo, una ilusión un por qué por el que luchar día a día y por el que darlo todo? tendremos que buscarlo con ahínco, encontrarlo, agarrarlo con fuerza y no dejarlo escapar, pero ¿y si sale volando de entre nuestros brazos como un viento esquivo que quiere ser libre y conocer el mundo? perdemos las ganas, las esperanzas de recuperar lo perdido y la ilusión por seguir adelante.

Un sentimiento mohino se ha adueñado de Luna, pero un sol deslumbrante la oculta bajo una capa brillante y radiante de felicidad fingida. Luna sigue esperando, esperando a Godot.

Hermoso lugar, vámonos.
No podemos
¿por qué?
esperamos a Godot
es verdad, ¿estás seguro de que es aquí?
¿el qué?
donde hay que esperar [...]
¿qué quieres insunuar? ¿qué nos hemos equivocado de sitio?
ya tendría que estar aquí
no aseguró que viniera
¿y si no viene?
volveremos mañana
y después pasado mañana
quizás...
y así sucesivamente
es decir....
hasta que venga
¡eres inhumano!
                                       (Waiting for Godot, Samuel Beckett)

martes, 14 de junio de 2011

Hot & Cold

Así es como me siento: unas veces tengo frío y otras calor.

No hace mucho tiempo he tenido la oportunidad de hablar con varios amig@s a los que hace mil que no veia, lo que me ha alegrado mucho y me ha dado fuerzas para acabar la semana un poco más animada; lo que no me ha gustado tanto es descubrir que tanto ellos como yo no estamos pasando por una etapa muy buena: estamos llenos de indecisiones y dudas, de sentimientos complejos que nos quitan el sueño y no nos dejan dormir, de sensaciones que nos bloquean y nos anulan como amigos, en definitiva, no somos nosotros.

Dicen que "mal de muchos consuelo de tontos", pero creo que en nuestro caso esa regla no se aplica. Sé que estamos llenos de esperanzas, de sueños sin cumplir, tenemos ganas de volar lejos y alto, muy alto, pero estamos atados, atados por unas cadenas invisibles a las que llamamos miedo: miedo a lo desconocido, miedo a empezar de cero, miedo a dejar a tus seres queridos atras, miedo a equivocarnos. Yo sinceramente me creia más fuerte y más valiente, pero parece ser que no, duele enfrentarse a uno mismo y descubrirte.

Ahora estoy llena de dudas y de indecisiones, de sentimientos cruzados que nublan mi ser. En estos momentos en que más os necesito, no estais. Maldigo la distancia y maldigo la indecisión, maldigo la juventud que nos hace presa de nuestros miedos, pero sobre todo me maldigo a mi misma por ser cobarde.

miércoles, 1 de junio de 2011

Una derrota es una victoria

No sé si habreis escuchado esta expresión alguna vez: "bueno, ahora empieza una nueva etapa en tu vida". A mi me lo han repetido un par de veces, verdad blancaflor? y siempre me ha servido como período de reflexión, de pensar que supondría esa nueva etapa y que esperaba de ella, cuál debería ser mi actitud.

Hace mucho que no escuchaba esa expresión, por lo menos desde hace un año y la verdad es que ya la empiezo a echar de menos. Sé que soy una persona que pregunta quizás demasiado lo que debo o no debo hacer y que soy bastante veleta, hoy digo una cosa y en diez minutos digo otra, pero es que soy un poco indecisa, me cuesta decidirme porque supongo que en el fondo me da miedo equivocarme.

Ha pasado el tiempo y las expectativas que tenía de mi nueva etapa han desaparecido paulatinamente: no tengo ilusión ni me siento llena ni realizada, lo que ha hecho que desde hace un tiempo razonable no sea yo misma: no soy entretenida, ni risueña, ni activa, ni una buena amiga. Cierto que me ha costado meses darme cuenta de esto, pero me alegro de haber llegado a esta conclusión: esta no soy yo ni es lo que quiero, siempre tenemos en nuestra vida una epifanía (me encanta esta palabra! es lo más interesante que aprendí en las clases de literatura inglesa :p) que nos revela o nos haces darnos cuenta de lo que queremos.

Ahora me planteo muchas cosas: no sé si será lo correcto o no, si me equivocaré o no, pero quiero buscar mi felicidad, quiero decidir por mi misma y equivocarme y aprender si hace falta, porque más vale ser derrotada en una batalla que perder la guerra. Cierto que es más "comoda" la situación que tengo actualmente, pero quiero buscar algo que me llene y me inspire y dé fuerzas para levantarme todos los días. Tengo hambre y sed, necesito saciar mis ansias de superación.

He escuchado que el arte de la guerra es un libro estupendo, así que siguiendo el consejo de Garde, lo buscaré y lo leeré ahora que tengo más tiempo libre.

Ánimo y al toro L.Rox!

lunes, 30 de mayo de 2011

Spending my time, watching the days go by

Hay días que te levantas con el pie izquierdo, sin ganas de hacer nada y con ganas de ver a nadie. Hoy, es uno de esos días: sin ánimo, sin fuerzas, sin ganas, sin ilusión por hacer nada y sin un objetivo que perseguir, me siento vacia e inútil, como si alguien me hubiera puesto una pesada carga en el pecho que no me deja respirar con facilidad, alguien me ha puesto miles de voces en mi cabeza que me nublan el pensamiento y el razonamiento.

Quiero chillar, quiero llorar, quiero dejar que mi voz se escuche alto y fuerte, que retumbe y me haga temblar, que me sacuda con una buena bofetada y me despierte de este mal sueño; pero me siento tan pequeña, tan minúscula, tan perdida que no sé por donde salir, solo sé que doy vueltas en círculos y que no encuentro la salida ahí donde esté.

¿Alguien que me ayude? ¿una mano amiga que me quiera guiar? te necesito a tí, a tí que lees esto y que te emocionas con mis palabras, a tí que lees esto y te hace venir a buscarme, a tí que lees y que esto y te hace querer darme cariño sin importar el tiempo ni las palabras.

Te busco a tí que me escuchas con paciencia y aguantas mis cosas, te busco a tí que no te importa que te llame a las tantas de la mañana solo para saber que puedo contar contigo, te busco a tí que con tu inocencia me tiendes la mano suave y dulce de la juventud aún no madura, te busco a tí que me distraes con cosas nimias que me transportan a un tiempo mejor, te busco a tí que escondes la voz de la sabiduría; os busco a todos y a mí, porque en este laberinto grande y oscuro no encuentro una salida.

Spending my time, watching the days go by, I'm feeling so small staring the wall hoping that you are missing me too (Roxette)

jueves, 26 de mayo de 2011

Tengo la camisa negra

Es extraño ver como un día sin ton ni son las canciones que escuchas en la radio empiezan a tener significado. No me gustan las canciones en español, no me gusta mucho la música en español en general, son letras tontas que no tienen sentido y que siempre hablan de lo bonito que es el amor y tal y pascual; pero he descubierto últimamente que hay gente que no hace canciones tan ñoñas.

Me gusta escuchar la máxima fm, me da energía para levantar el ánimo y me dan ganas de bailar y hacer cosas, pero no en estas últimas semanas me decanto por kiss fm: ponen música de todo tipo, actual y más antigua y no comentan mucho, lo que me gusta bastante, porque no interrumpen ni las canciones ni mis pensamientos.

Anoche escuchaba "la camisa negra" y de repente la letra tuvo sentido para mí. Me sabía la letra de tantas veces que la ponen en la radio hasta la saciedad, pero hasta ayer no me paré a escucharla y a entenderla.

Hay veces que te sientes mal, triste, deprimido, desganado y con ganas de quedarte en casa y no ver a nadie; pero por circunstancias varias tienes que salir a la calle: ir a trabajar, a comprar, a la uni, a reuniones, al banco, a una entrevista...y ante todas estas personas tienes que mostrarte alegre y jovial, aunque tengas los ojos hinchados y el corazón partío. Tienes unos días apáticos en los que quieres estar sol@ pero no puedes, tienes que seguir con tu vida y tu rutina, tienes que ponerte una máscara de felicidad y devoción y salir a la calle.

Tengo la camisa negra, porque negra tengo el alma.

Esa es la frase que más me gusta de todas y la que me ha hecho entender la canción: puede que por dentro estés hecho una mierda, hecho pedazos y llorando de dolor, pero el mundo no lo puede ver; ¿cómo conciliar entonces tus sentimientos con tu estado de ánimo? poniéndote una camisa negra porque hoy tu amor está de luto como dice Juanes.

Mi camisa negra está lavándose y mi madre no viene hasta el lunes, así que no hay modo de que me la pueda poner: En cambio esta semana visto de rosa: camisa rosa pálido, una camiseta con cuello barco rosa chicle y unas largas y rosas uñas que hacen juego con mis atuendos, pero no con mi alma. Una manera cínica de conciliar mis sentimientos con mi ser.

Yo quedé moribundo y lleno de dolor
respiré de ese humo amargo de tu adiós
y desde que tu te fuiste, yo tengo la camisa negra (Juanes)